Golosina, medicina y no sólo dulce: El regaliz.

Seguro que al oír la palabra regaliz, lo primero que se os viene a la mente son esas deliciosas y dulces barritas rojas que todos hemos devorado de pequeños y no tan pequeños. Pues sabed Big Children, que antes que las tiras de esta dulce golosina, el ser humano tomaba regaliz por sus propiedades medicinales. Ya fuera en infusión, bebiendo su extracto o mascando su raíz (que no es más ni menos que el palulú que tomábamos en nuestra infancia y vendían a la puerta de los colegios), nunca hemos sido capaces de resistirnos a su delicioso sabor.

Como muchos ya os estáis imaginando, o incluso sabéis, el regaliz es una planta (Glycyrrhiza glabra), que nuestros antepasados se encontraron creciendo salvaje en el Mediterráneo, Asia Menor, el Cáucaso, los Balcanes y oriente Medio. Pronto comenzaron a usarla en medicina, tan pronto que ya en el 2800 a.C era un ingrediente fundamental en la medicina tradicional china. También sabemos que era usada por los faraones del antiguo Egipto y por los griegos, quienes la usaban para el tratamiento de la tos y los catarros y ¡para calmar la sed! Se dice que los ejércitos de Alejandro Magno resistieron las largas caminatas y jornadas de lucha mascando la raíz del regaliz. Además de para estos usos, con el tiempo se descubrió que el regaliz es útil para los problemas estomacales y ayuda a contrarrestar la acidez estomacal, a elevar las defensas naturales del cuerpo o a luchar contra la depresión (al contener calcio y magnesio). Pero como todo en esta vida, la moderación es la clave. Un consumo excesivo de esta dulce medicina puede producir dolores de cabeza, fatiga y una subida de la tensión arterial (esto último, debido a la glicirrina que contiene de forma natural).

Su uso como mera golosina es relativamente moderno, en torno al siglo XVIII, y, desde luego, fue y sigue siendo un éxito. En España lo habitual es encontrárnoslo en las tiendas de chucherías en forma de barritas, pastillas o tiras, de color negro o rojo y, sobre todo, ¡dulce! En cambio en Escandinavia, esa parte del mundo que nos encanta, no puede haber tienda de chuches que se precie sin salmiak o regaliz salado. Su sabor es algo más fuerte que al que estamos acostumbrados y a nosotros nos encanta, pero ¿qué os vamos a decir? ¡Nos apasionan todas las chuches suecas!

Imagen de un tipo de regaliz salado de la marca Oomuombo

Para no condicionaros, lo mejor es que os acerquéis a una de nuestras tiendas y juzguéis vosotros mismos. Y si no podéis ir a una tienda, ya sabéis que en nuestra web están disponibles todas nuestras chuches para cuando queráis probar cosas nuevas o daros un capricho.

¡Esperamos vuestras opiniones!