La historia más dulce jamás contada…

Hoy traemos un tema que nos apasiona y nos hace levantarnos cada mañana con una sonrisa: ¡las chuches! Y es que ya todos sabemos que están buenísimas, las hay de todos los colores y sabores, sirven para hacer de un día bueno un día excelente y no hay quien se resista a su delicioso sabor, pero… ¿sabes cuál es su origen?

Es de esas cosas que ni te planteas, ¿verdad? Simplemente siempre han estado ahí, preparadas para endulzarnos la vida y darnos un capricho.

Nada más lejos de la realidad. Las chucherías nacieron de la necesidad de los grandes comerciantes caravaneros de la antigüedad, de tener un alimento ligero y que aportase gran cantidad de energía en poco tiempo. Con este objetivo, crearon unos pequeños dulces elaborados a base de pulpa de fruta, cereales y miel, con los que obtener este suplemento energético en sus largas travesías comerciales.

Por supuesto, una vez que has probado una chuche ¡no puedes parar! Y el ser humano siguió investigando para conseguir golosinas más variadas con las que satisfacer sus necesidades de dulce. En concreto, fue en la India donde consiguieron hacer por primera vez azúcar sólido con el que crear caramelos. Nacieron así las grageas, deliciosos caramelos de azúcar rellenos con frutos secos a los que se daban aromas afrutados y se coloreaban de diferentes formas para llamar la atención.

Imagen de un surtido de frutas de gelatina de Oomuombo

De la misma forma que los caramelos surgieron de la necesidad de realizar un aporte extra de energía en momentos en los que no había una fuente de alimento cerca, el ser humano necesitaba beber en lugares y momentos donde no había agua disponible. Este hecho, unido a la costumbre de mascar cosas que no fueran comida, hizo que se descubriera que la savia de abeto solidificada produce una excitación de las glándulas salivales que sirve para calmar la sed. Nacía así el chicle. Por supuesto no tenía sabores y no duraba tanto como los actuales. Estas cualidades las adquirió a partir de 1860, cuando se introdujo el “chicle” de Yucatán (la savia de un árbol de la zona llamado Chicozapote) como goma base, una materia más elástica y que retenía mejor el sabor.

Bien, ya sabemos cómo nacieron los caramelos y los chicles, pero… ¿y qué pasa con los caramelos de goma? Seguro que son uno de vuestros favoritos y no os imagináis una bolsa de chuches sin estas deliciosas gelatinas. En este caso, no fue hasta el siglo XIX cuando se descubrió que el azúcar y la goma arábiga se podían combinar para crear estos deliciosos, blanditos y dulces caramelos. También fue en este siglo cuando comenzó la producción industrial de las chuches, llegando así al gran público.

Desde entonces la pasión por las golosinas no ha parado de crecer, tanto que seguro que vuestros mejores recuerdos de la infancia incluyen alguna de vuestras chucherías favoritas ¡Los nuestros también! Por eso nos encantan las golosinas y todo lo que las rodea y por eso trabajamos con los mejores productores de Suecia para traeros las chuches más naturales y saludables del mercado. Para que podáis disfrutar como niños con la tranquilidad  que da la calidad de los mejores dulces del mundo.