Comprar chucherias a granel y otros placeres culpables

Comprar chucherias a granel y otros placeres inconfesables

La vida es ajetreo, estrés, prisas y tensiones, ¿no es cierto, Big Child? Por eso es obligatorio etenernos por un momento para relajarnos y darnos un pequeño lujo. Ver Sonrisas y lágrimas por veinteava vez más, comerte un bocadillo de chorizo, beberte un gran tazón de leche con cacao, escuchar a Mariah Carey, comprar chucherias a granel … Carpe diem: ¡disfrutemos del momento! ¡Fuera culpabilidades, vergüenzas y complejos! Porque nos lo merecemos, porque los días serían muy grises si no tuviéramos esos pequeños respiros, solo para nosotros, en el que disfrutar de alguna delicia privada e inconfesable. ¿Cuáles son tus placeres inconfesables, Big Child?

Aunque sean secretos, estos son algunos de los guilty pleasures más extendidos:

La magia de Disney

¿Quién no se ha emocionado viendo la escena en la que Simba perdía a su padre en El rey León? ¿Quién no ha cantado Bajo el mar en La Sirenita? Si te morías de risa con el genio de la lámpara en Aladdin, querías ir a la batalla con Mulán y todavía ves a escondidas Frozen y Enredados, eres de los nuestros.

Las películas Disney nos transportan a otros mundos donde todo es más dulce y bueno, donde podemos soñar como niños y emocionarnos como adolescentes. Volver a ver una de estas películas es siempre una inyección de positividad, alegría y buenas vibraciones.

Canciones de antaño

Sabemos que en pleno siglo XXI no puedes ir diciendo por ahí que te gustan las canciones de Rafaela Carrá, Camilo Sesto o los Pecos, ¡pero a todo el mundo le gustan!

Es imposible que no se te escape una lagrimita al escuchar canciones de Nino Bravo como Libre o Un beso y una flor, El gato que está triste y azul de Roberto Carlos, Que canten los niños de José Luis Perales, o Soy rebelde de Janette. Son canciones que llegan al corazón, da igual los años que hayan pasado, te siguen emocionando igual y te inspiran para seguir haciendo las cosas que más te gustaban: chapotear sobre un charco, comprar chucherias a granel, dar vueltas sobre ti mismo hasta perder el aliento…

Lo mismo puede decirse de grandes hits como Sobreviviré de Mónica Naranjo, Eloise de Toni Casal o A quién le importa, de Alaska.

¿Te gustan Pimpinela, el Fary o Camela? No shame, no regrets!

Vuelve a ser un niño

¿Hace cuánto tiempo que no montas en un columpio? ¿Recuerdas esa sensación de vértigo, cuando te impulsabas con los pies y el columpio subía tanto que parecía que se iba a dar la vuelta? ¿Y el cosquilleo que te recorría cuando te lanzabas por un tobogán o escalabas por los columpios?

Al pasar los años nos olvidamos de todas estas diversiones, pero una parte de esos niños y niñas que fuimos permanece ahí intacta, en nuestro interior, enterrada por las responsabilidades, las preocupaciones y los quehaceres. ¡Desentierra ese niño que fuiste, vuelve a divertirte sin preocupaciones, aunque sea un día, un momento, un minuto! Es un ejercicio revitalizante, y nos renueva por dentro.

Comprar chucherias a granel

Los domingos por la mañana, cuando tus padres te daban la paga, te faltaba tiempo para bajar a la tienda más cercana y comprar tus chucherías favoritas: gominolas, nubes, regalices, chocolatinas… Con solo un par de monedas, te sentías la persona más rica del mundo, con un universo de placer al alcance de tu mano.

Renueva esas emociones, no te prives de esa explosión de sensaciones dulces que inundaba tu boca. Hoy en día lo tienes más fácil que nunca con tiendas online como Oomuombo, donde puedes comprar chucherias a granel desde tu ordenador, tablet o móvil, con toda la facilidad del mundo, ¡y te lo llevamos a casa!

No te resistas y déjate seducir por nuestras deliciosas tentaciones que vienen directamente de Suecia y son saludables porque no utilizan grasas transgénicas ni productos manipulados genéticamente.

¡Comprar chucherias a granel en Oomuombo será tu guilty pleasure preferido!